En el sitio http://www.nuestrosgatos.com.ar/MIGaleria.htm
la MV María Inés Bianchi escribió:
"...Shasa Malaika, Siamesa
Blue Point, no pudo ser usada para reproduccion debido a que tiene
sangre grupo B, lo cual no le trae problemas a ella pero sí
a sus cachorros. Sugiero solicitar el grupo sanguineo de los gatos
que se adquieren para cría, debido a la total falta de
reconocimiento de esta situación por parte del criadero
de origen (Shasa Cattery).
Malaika se encuentra ahora felizmente adoptada disfrutando su
vida como mascota muy querida."
Lo que se afirma en el párrafo
anterior no es cierto.
En el mes de julio del año
2005 vendimos a Malaika a la MV María Inés Bianchi.
Según el contrato que consta en nuestro poder, Malaika
fue vendida sin restricciones de cría y show en la suma
de U$S 200 más un cachorro de Malaika con un gato determinado
propiedad de la compradora. (No indicamos aquí el nombre
del gato en cuestión, para no involucrar a la criadora
del mismo).
Malaika es una de las siamesas más
hermosas que hemos criado y es hermana de camada de Shasa Daudi,
único gato argentino nominado para la final en un World
Show FIFe.
Hacemos esta aclaración para que quede en claro la calidad
del ejemplar y las condiciones económicas de la venta,
ya que U$S 200 ha sido el valor histórico de nuestros gatos
vendidos como pets (o sea, gatos que no están destinados
a la reproducción o al show).
Pocos meses después de la
venta, la Dra. Bianchi nos informó que el macho de quien
nos debía un cachorro con Malaika, le daba hijos enfermos
que generalmente se morían y padecía un sin número
de "pestes", que no podian saber qué tenía
y que -incluso- estaban evaluando trastornos neurológicos,
que pensaba castrarlo, que lo lamentaba muchísimo y que
-teniendo en cuenta el contrato firmado- nos preguntaba que hacía
con Malaika.
Nuestra respuesta fue desde ese momento, siempre la misma: "no
te preocupes, Malaika es tu gata".
(Luego nos comentó que después de un tratamiento
con medicina alternativa, milagrosamente su stud se había
curado).
Meses después, nos enteramos
que Malaika había sido servida con otro macho de la Sra.
Bianchi.
Nada supimos después hasta que la Dra. Bianchi se acercó
a Carlos -en el mes de junio del 2006, en una show organizado
por el CGP en el Jardín Japonés- y le contó
que Malaika había gestado y llevado a término siete
cachorros, que durante la preñez había estado muy
mal (dijo atribuír su enfermedad a las vacunas Triples
a virus muerto de origen nacional), que debió ser medicada
y que, por su estado, decidieron hacerle una cesárea.
Que en el camino a su casa en la ciudad de Lobos, los cachorros
se le fueron muriendo uno a uno con signos claros de necropsamiento
de la cola, que NO habían mamado calostro y que, por tal
motivo, le había extraído sangre a Malaika y la
haría analizar para saber el grupo sanguíneo.
Días después nos avisó que el test de Malaika
había dado que ella era de grupo B y que los cachorros
se habían muerto de isoeritrolisis.
Ante esto, inmediatamente procedimos
a hacer el análisis de grupo sanguíneo al papá
de Malaika (Okonor Tango), test realizado en el laboratorio Hemolab
y que arrojó como resultado que Tango es grupo A.
Ante esto, nos dedicamos a estudiar el tema y a consultar a los
especialistas disponibles sobre la materia.
En este camino estábamos, en busca de conclusiones válidas,
cuando la Dra. Bianchi nos avisó a fines de junio que había
decidido castrar a Malaika, que ella había entrado en un
celo continuo y nos pidió directamente una compensación
por lo sucedido.
Esta fue nuestra respuesta:
"Hola María Inés,
Paso a responder tus inquietudes.
Nosotros no pensamos en ningún tipo de compensación
por lo sucedido con Malaika porque no creemos que haya nada que
compensar.
Es inaceptable para Nosotros Tu pretensión de que te reintegremos
la diferencia entre lo que vendemos un gato de compañía
y uno de cría porque no hay responsabilidad alguna de nuestra
parte en lo sucedido a Malaika.
Pero de hecho, Vos pagaste a Malaika al precio que Nosotros vendemos
un cachorro de compañía, U$S 200.
Siempre quisimos ayudarte en tus planes de cría. Así
aceptamos darte servicio de Tango, al que (salvo un criador) nadie
accedía, lo que no pudo realizarse porque los análisis
de tu gata no dieron bien.
Cuando le pusimos el precio a Malaika, éste fue el valor
de una gato de compañía más un cachorro de
Malaika con tu gato rojo. Un precio irrisorio. No cualquier cría
de Malaika como Vos decis, sino una cría de Malaika con
Glorfindel. Otra cría no nos interesaba.
Cuando nos dijiste que tu gato rojo estaba enfermo con no se cuántas
enfermedades y nos preguntaste qué hacíamos con
el contrato de Malaika, te dijimos que Malaika era tu gata. La
realidad es que nunca pagaste totalmente a Malaika.
En cuanto a los problemas de Malaika:
¿Cuál es nuestra responsabilidad en la enfermedad
respiratoria de Malaika?
No sabés cuál es la causa, pero si es a causa de
las vacunas como Vos decís, porqué somos responsables
Nosotros.
Vos planteás que Malaika sea supuestamente del grupo B
como si ser grupo B fuera una enfermedad, lo que resulta totalmente
inaceptable no ya para Nosotros, sino para toda la bibliografía
veterinaria y los especialistas que consultamos.
No era nuestra obligación testear el grupo sanguíneo
de Malaika, sino la tuya, porque Vos eras quien iba a criar con
ella. Si no lo hiciste, no nos podés culpar de tu error
como criadora. En cuanto a que si hubieras comprado un british
o un cornish la hubieses testeado, ese es problema tuyo, porque
siameses grupo B hay muchos.
No sabemos porqué se murieron los siete cachorros. Te pedí
un cachorro para hacer la necropsia y nunca tuve respuesta positiva.
Si los cachorros se murieron -como Vos explicás- de isoeritrólisis,
la única manera de que esto ocurra es que mamaran calostro
de la madre y tuvieran incompatibilidad sanguínea. Esta
no es Nuestra opinión, sino la de los especialistas que
consultamos. Nuevamente nos hacés responsable de tu propio
error.
Malaika gestó y llevó adelante la preñez
de siete cachorros. Al momento del parto por su estado general
preferiste hacer una cesárea.
Está claro, entonces, que ella no fué a cesárea
porque tuviese impedimentos anatómicos que le impidieran
parir.
Por lo tanto, que un supuesto defecto del útero le impidiese
parir a futuro, es eso: sólo un supuesto.
¿Por qué es nuestra responsabilidad que Malaika
entrara en un celo de 30 días seguidos y formara, según
Vos, muchos quistes?
Nos parece que tenías muchas expectativas con los cachorros
de Malaika y como se frustraron, pretendés que te resarzamos
las mismas, cuando en algunos casos son fruto de tus errores como
criadora.
¿Donde quedó eso de "
En este caso renuncio
a mi ego personal y prefiero entonces perder mi inversión
monetaria y mis expectativas como criadora, antes que jugar a
ser Dios y ver si la situación se repite o no."
Parece que te duró poco.
No te estás comportando con Nosotros como Nosotros nos
comportamos con Vos.
Carlos"
Algunas aclaraciones más:
- Siempre le dijimos a la Dra. Bianchi
que Malaika era su gata, aún cuando nunca la terminó
de pagar y nunca reclamamos pago alguno.
- Malaika gestó y llevó
a término una preñez de siete cachorros.
La decisión de hacerle cesárea fue por su estado,
supuestamente producto de una enfermedad respiratoria cuyo orígen
nunca se supo.
- No sabemos de qué se murieron
los siete cachorros, porque nunca vimos una necropsia y nunca
se respondió al pedido de que nos diera al menos uno para
mandar a hacer una necropsia nosotros.
- Si Malaika es en definitiva grupo
B, ningún problema trae para sus hijos: simplemente debe
evitarse que mamen su calostro. Es decir, había que separarlos
de la madre sólo unas pocas horas.
- No aceptamos que nos hagan responsables
de la torpeza de otros criadores y mucho menos aceptamos que pretendan
lucrar con nosotros.
Si la Dra. Bianchi tiene algo que reclamar debió hacerlo
por la vía judicial y no por la vía de una nota
en internet en la que miente.
Nunca hemos comentado el tema, pero no por ocultar algo, sino
para no poner en duda la capacidad profesional de la criadora.
Quienes han comprado un cachorro
nuestro son los mejores testigos de nuestro accionar.
Sandra y Carlos